Exceso de empatía, ¿cuándo es demasiada y por qué?

0
75
exceso de empatia

La empatía es una de esas cualidades que siempre hace falta, especialmente en la actualidad, y es precisamente por eso que algunas personas empáticas pueden desarrollar un exceso de empatía, algo que está lejos de ser una cualidad y que puede complicar bastante la vida de los que la sufren.  

En este post te contaré qué es el exceso de empatía y por qué suele ser un problema tan difícil de controlar.

¿Qué es la empatía?

La empatía es la capacidad que tiene todo ser humano de entender realmente a los demás, a nivel emocional y mental. Parte del reconocimiento de que el otro es una persona con sentimientos, ideas y pensamientos particulares y válidos. 

Por eso una persona empática no tendrá problemas en entender la tristeza, la alegría o los problemas de alguien más. Puede ponerse en sus zapatos y ver las cosas desde su perspectiva.

Esto hace de la empatía una de las cualidades más necesarias, pues impacta nuestro entendimiento como seres humanos, nuestra tolerancia y nuestra disposición para ayudar a los demás. Es por eso mismo que puede llegar a ser desencadenante de muchas actitudes que sean positivas en el trabajo, pero no todo es de color rosa.

llorar es bueno

Exceso de empatía: Cuando ser empático se lleva al extremo

El exceso de empatía es cuando esa capacidad para ponerse en el lugar de los demás, comprendiendo sus emociones y pensamientos se vuelve peligrosa. La empatía pasa a convertirse en un problema que impide que la persona separe lo que los demás sienten y viven de sus propios sentimientos y circunstancias personales.

Por lo general se trata de individuos que pueden valorar y hasta sentir los problemas de los demás como si fueran suyos. Y si bien esto los estimula a ayudar, también los lleva a sentirse culpables cuando no son capaces de hacer nada.

Una persona hiperempática se sentirá afectada  por las emociones de los demás, lo que implica que su estado emocional será muy vulnerable a las emociones de los demás. 

Piénsalo, ¿cuántas personas a tu alrededor tienen un problema ahora mismo? ¿Cuántas personas en tu ciudad viven situaciones graves o sufren alguna enfermedad?

Piensa que como ser humano tienes limitaciones y no podrás ayudarlas a todas, aunque dediques todo tu tiempo y tu dinero. No eres un superhéroe. Entender esto es crucial para liberarte de sentimientos de culpa. 

En el caso de una persona hiperempática, no siempre es posible desconectar emocionalmente. La respuesta a las circunstancias de los demás es muy intensa, lo que hace que la persona se implique en exceso. 

Para una persona hiperempática esto se traduce en una incapacidad para gestionar bien determinadas emociones, para lidiar con decisiones difíciles y, sobre todo, para decir que no a otras personas. Causando problemas de todo tipo, como los clásicos problemas de pareja.

¿En qué punto la empatía se convierte en hiperempatía?

Una persona empática no tiene problemas para entender y ayudar a los demás, pero puede decidir cuándo hacerlo y cuándo no. Más aún, entiende que no le corresponde resolver todo lo que le ocurre a los demás.

Para un individuo hiperempático no hay tal decisión. Se siente responsable e implicado en las emociones y situaciones de los demás, y deja que estas lo afecten más allá de lo saludable.

exceso de empatia

¿Cómo enfrentar y trabajar el exceso de empatía?

Ahora que sabes cuál es la diferencia entre la empatía y el exceso de empatía, es momento de que hablemos sobre posibles formas de canalizarla.

Te mencionaré las principales formas de lograrlo:

1. Trabaja en tu ecpatía 

Para José Luis González de Rivera, un profesional de la psiquiatría, la ecpatía es un proceso voluntario en el que pones tierra de por medio. Te distancias de los sentimientos, emociones o pensamientos que otra persona te induce.

Esto puede ser especialmente necesario si vives en entornos difíciles, o con personas manipuladoras o tóxicas, con sentimientos, actitudes o circunstancias que pueden afectarte inconscientemente.

2. Distánciate

El distanciamiento psicológico es una técnica que consiste en evaluar y experimentar las circunstancias que vives de manera más desconectada, y menos personal. 

Te ayudará a evaluar sentimientos y eventos de una forma más objetiva, lo que te permitirá liberarte de la culpa, o de emociones y situaciones que no son tu responsabilidad.

3. Busca entornos sociales saludables

Es sencillo: Si vives en entornos complicados, con personas desequilibradas, a menudo estarás en medio de problemas y rodeado de toxicidad, que te sentirás con la obligación de resolver.

Los problemas suelen ramificarse en los entornos disfuncionales, y en estos, las personas funcionales acaban pagando el precio.

Por eso, busca siempre estar en un entorno saludable, tanto en lo que respecta a tus amigos como a tus familiares. Esta es una de las mejores forma de garantizar que tu vida tenga mucho más equilibrio emocional y mental.

4. Establece buenas relaciones

Al igual que el entorno que eliges, las relaciones que tienes con los demás pueden empeorar el exceso de empatía, o ayudarlo a resolverse.

Por ejemplo, si tu pareja es una buena persona no te pedirá más de lo que sabe que puedes dar y tampoco querrá hacerte sentir culpable por algo que no es tu responsabilidad.

En cambio, una pareja algo más desequilibrada podría tratar de usar tu empatía para lograr que hagas algo que no quieres, o para forzarte a resolver una situación que no te corresponde solucionar.

Siempre y cuando sean buenas, tus relaciones te ayudarán a trabajar en el exceso de empatía, con lo que serás mucho más feliz.

5. Usa la empatía selectiva

La empatía selectiva es una forma de canalizar de manera sana tu empatía, para que no te afecte de manera inconsciente.  Esta estrategia emocional te permite tomar aún más control de la forma en que percibes el mundo y entiendes a los que te rodean.

La idea no es dispensar soluciones, y sentirse responsable por todas las personas que están en tu vida, más bien se trata de entender cuándo es pertinente implicarse en una situación determinada.

Hay problemas que no son tu deber, situaciones que no podrás resolver y personas a las que no podrás ayudar, entenderlo y ser selectivo con tu empatía te permitirá canalizar mejor tus sentimientos.

El mundo necesita empatía, eso es un hecho, pero recuerda ofrecerla en la justa medida, mientras sea saludable de ti. No siempre podrás ayudar, y eso está bien. Somos humanos y tenemos limitaciones naturales, entender esos límites es crucial para tener vidas mucho más felices y llenas de armonía.