Workaholic ¿lo eres tú?, ¿qué hacer?

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¿Alguna vez te han hablado de lo que es ser un workaholic? Hoy te quiero hablar de este término, cómo detectar si lo eres y lo importante que es para ti saber controlarlo para evitar quemarte en el trabajo.

¿Qué es un workaholic?

El workaholic (palabra anglosajona compuesta que hace referencia a work- = trabajo y -aholic = adicto) o trabajólico es alguien adicto al trabajo, un trabajador obsesivo. Es un problema poco reconocido e invisible que acecha a muchos trabajadores en la actualidad, provocado por una sociedad obsesionada en el máximo rendimiento.

Una persona workaholic o adicta al trabajo tiene una necesidad de trabajar incansablemente, a cualquier hora y en cualquier lugar. La facilidad que hoy en día dan las tecnologías para trabajar telemáticamente, ya sea respondiendo a correos o participando en reuniones y haciendo horas extra desde casa, no ha hecho más que empeorar este problema.

Antes era muy fácil desconectar del trabajo. Simplemente te ibas y nadie podía molestarte hasta el día siguiente. Sin embargo, en la actual época en la que vivimos hiperconectados, no dejan de llegarnos mensajes que sentimos la irrefrenable tentación de responder y atender en cuanto vemos las notificaciones.

Esta es una de las mayores desventajas de nuestro progreso tecnológico, y sin duda es algo que se acabará arreglando de alguna manera, pero mientras tanto hay millones de personas que padecen de este problema.

El verdadero problema del workaholic es que siente que no puede dejar de trabajar. Si lo hace, se siente culpable por estar malgastando el tiempo. Eso genera una sensación de estrés que puede llevarlo al burnout, es decir, a acabar quemándose del trabajo o ponerse enfermo. Te acabas sintiendo muy cansado y no sabes por qué. De esta manera es como muchas personas pierden su pasión por trabajar, incluso si es su vocación.

¿Que cómo sé todo esto tan bien? Porque yo he sido workaholic.

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Los síntomas del workaholic

¿Quieres saber si tú también lo eres? Seguro que si estás aquí es porque acabas de oír el término y tienes curiosidad por saber si tú tienes síntomas de ser un trabajador obsesivo. Veamos entonces:

Nunca dejas de trabajar

No importa si estás trabajando para ti o para otros. Aquí lo que importa es que trabajas toooodo el año, incluso en vacaciones. Sientes que no puedes despegarte del teléfono o de tus cuentas de negocio, o de tu correo electrónico, donde puede llegar en cualquier momento más trabajo para hacer.

Quieres mantenerte ocupado, o crees que si no lo haces estarás incumpliendo con tus responsabilidades.

Durante los fines de semana adelantas trabajo, algo que hará que luego tengas más demanda de curro en tu empresa o negocio y al final solo llenes esos huecos de tiempo que estás vaciando ahora mismo. Es un ciclo sin fin. Una trampa que te pones tú mismo.

Si no tienes trabajo, te lo buscas.

Esto es algo que suele estar muy buen visto por los jefes, pero cuando lo haces de forma obsesiva se convierte en una necesidad cíclica de mantenerte ocupado.

Al final, lo que acaba ocurriendo es que te pasas cientos de horas haciendo tareas que solo te benefician a ti o a tu empresa en un 1%. Dedicas tiempo a cosas poco productivas, o adelantas cosas que no deberías.

No paras de hablar de tu trabajo

¿Alguna vez te han dicho que no desconectas, o que no dejas de hablar sobre tu trabajo? Eso puede parecer bueno para alguien apasionado por lo que hace (a mí me pasa), pero llega un momento en el que tienes que decir BASTA. Tienes que aprender a desconectar y descansar.

Piensa que si le sigues dando vueltas es porque te estás obsesionando, y esta obsesión te llevará a ponerte a trabajar por haber encontrado algún error o problema que quizás solo existe en tu mente.

Tiene que haber más cosas después del trabajo, necesitas trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Necesitas algo más. Un hobby, una nueva pasión. Invierte en ti mismo y notarás la diferencia. Haz algo que refresque tu cerebro y te permita descansar como te mereces.

Siempre estás insatisfecho

Da igual cuántos progresos hagas, siempre vas a pensar que no es suficiente. Estás constantemente en un estado de insuficiencia, siempre sientes que todo lo que has logrado no es suficiente, que necesitas trabajar mucho más para lograr tus objetivos finales.

Esto es algo muy común en el mundo de los influencers, que dicen cosas como cuando llegue a 10000 seguidores en Instagram tendré todo lo que quiero. Sin embargo, al llegar a esa cantidad querrán tener 50000, y así la persona se va acostumbrando al éxito, provocando que no celebre nunca las metas alcanzadas.

Al final, lo que ocurre es que con esa insatisfacción constante no solo puedes ser menos feliz, también te exiges mucho más curro… aunque realmente te merezcas descansar un par de días.

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¿Cómo superar la adicción al trabajo?

Para evitar el burnout y superar tu estado de workaholic tienes varias alternativas, pero la idea principal es que tengas un equilibrio entre tu vida y tu trabajo. Solo cuando alcances esto darás lo mejor de ti en tus horas de curro y serás feliz.

Tienes que sacarte de la cabeza que una persona, por echar más horas, es más productiva. De hecho hay varios efectos psicológicos sobre la productividad que podría comentarte, y todos apuntan a que tendemos a adaptarnos a nuestros plazos.

Con excepción de algunas situaciones ocasionales en las que hay que currar más duro, es importante que no alargues tu tiempo de trabajo, o tu productividad caerá en picado. Te explico por qué y seguro que lo entenderás:

Piensa por un momento en todo lo que te he explicado sobre el descanso y el cuerpo. La importancia de las siestas para ser más productivo. Si descansas, no estás perdiendo tiempo, sino que lo estás ganando.

Cuando hagas tus próximas tareas, las harás mejor y en menos tiempo. Además, serás más feliz y tendrás más puntos para atraer toda esa positividad que hará bien a tu vida. Puede incluso que aumentes tu esperanza de vida ¿quién no quiere vivir más años para disfrutar de sus pasiones?

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Separa tu vida de tu trabajo

Te recomiendo una cosa: Dedica un tiempo y un lugar para trabajar. A partir de ahora, si trabajas en casa telemáticamente, asegúrate de hacerlo en un lugar separado de tu zona de descanso. Que ambas cosas jamás se mezclen.

Además, puedes trabajar tanto como quieras, pero deberás hacerlo dentro de un horario acordado contigo mismo. Comprométete a no tocar el móvil o responder mensajes de ninguna clase fuera de ese horario. Si ves que no puedes mantenerte al margen de esos mensajes y demandas después de trabajar, puedes bloquearlos con alguna app. Te voy a hablar de mi caso, que será un buen ejemplo.

Yo, hasta hace relativamente poco, era workaholic o adicto al trabajo. Trabajaba más de 10 horas al día, y rendía muy poco realmente (es increíble cuando lo piensas). En 10 horas apenas me daba para escribir 2 o 3 artículos al día, y no siempre eran de buena calidad… algo que no está mal si no eres yo (tengo mucha experiencia y soy capaz de mucho más).

Estuve probando varios sistemas, y esto es algo que iba variando (la productividad es algo que está vivo y siempre cambia según tus ciclos), pero llegué al punto de intentar estructurar mi semana en 4 días de trabajo intenso y el resto de fiesta. No funcionaba bien, de hecho al tercer día ya estaba reventado, ¡y eso que descansaba tres días! También acababa trabajando algunos días de fiesta, aunque fuera poco, pero no desconectaba.

Un día, escribiendo sobre productividad y documentándome se me encendió una bombilla: ¿y si en vez de trabajar MÁS horas en menos tiempo, trabajase MENOS en más tiempo? Decidí trabajar 5 horas cada día, pero cada día (incluido domingos). A grandes rasgos, este es un sistema que utilizaba el famoso Charles Darwin mientras investigaba, así que me animé.

A fecha de hoy, ya llevo 4 semanas con este sistema y la verdad es que me está yendo muy bien. Dejé el domingo libre, porque vi que no salía a cuenta (el cuerpo necesita descanso), pero básicamente hoy cada día, de lunes a sábado, puedo hacer entre 5 y 6 horas y no me canso. Como acabo la jornada alrededor de las 5 de la tarde, tengo un rato para dedicar a mis proyectos y luego al día siguiente estoy fresco como una rosa.

También he bloqueado y postergado la respuesta de correos a una hora concreta durante el día. De esta manera, no estoy escribiendo este artículo y de golpe tengo el impulso de mirar el correo, que me distrae 20 minutos más. Eso también es importante.

Si tienes problemas para controlarte chequeando el correo, te recomiendo la extensión Inbox When Ready para Gmail, es oro puro. En el caso del móvil y los mensajes o llamadas fuera de horario, prueba el modo no molestar programado, también va muy bien.

El resultado ha sido:

  • En esas 5 horas hago el trabajo que antes hacía en 10, y de mejor calidad.
  • Ahora tengo más tiempo para mis proyectos.
  • Soy más feliz.
  • Como desconecto antes durante el día, por la noche no tengo el trabajo en la cabeza y duermo mejor.

Cada uno encontrará su sistema. A mí me ha funcionado a las mil maravillas. Estoy seguro de que esto cambiará con el tiempo, pero la verdad es que estoy muy contento ahora, y ya no siento que no puedo dejar de trabajar. Simplemente, cuando llega la hora guardo el móvil y mañana ya será otro día.

Así que ya sabes, si te consideras un workaholic sigue este sistema y seguro que tu calidad de vida (y la de tu trabajo) mejorarán notablemente. No importa si acabas ganando menos dinero, al final lo que importa es que ganes en salud.